1. Revisá tus equipos
Listá los equipos que vas a usar: computadora, pantalla táctil, lector, impresora y terminal de pago. Registrá sus modelos y cómo se conectan. La compatibilidad se comprueba con la instalación concreta.
Pedí que la demostración incluya los dispositivos y la forma de trabajo que realmente usarás: teclado, lector o uso táctil.
2. Definí quién hace qué
Identificá quién abre la caja, quién vende, quién autoriza una devolución y quién revisa el cierre. Esas responsabilidades ayudan a definir usuarios y permisos.
Revisá también qué ocurre cuando una persona interrumpe su tarea o necesita retomar una venta. Un proceso claro reduce dudas en el mostrador.
3. Recorré tus formas de cobrar
Probá un cobro en efectivo, una venta con varios medios y, si corresponde, efectivo en dólares. Revisá el total, el importe recibido, el saldo y el vuelto antes de confirmar.
Preguntá qué parte registra el POS y qué parte autoriza la terminal o el proveedor de pago. No son necesariamente la misma integración.
4. Acordá qué pasa ante un corte
Pedí una explicación concreta del modo sin Internet: qué información queda disponible, qué operaciones se guardan y cómo se sincronizan.
Guardar la venta no significa que el comprobante fiscal ya esté emitido. El alcance de la emisión y la autorización de pagos debe quedar definido. Podés revisar el alcance de FacturaPronta sin Internet.
5. Hacé un recorrido completo
Antes del arranque, revisá una venta de principio a fin, una interrupción y un cierre de la operación. Incluí al equipo que va a usar el puesto.
Llevá tus dudas y casos frecuentes a la implementación. Las pantallas reales del POS son un buen punto de partida para conversar.